Uno de mis errores más frecuentes era el "como si". Hacer de cuenta como si todo fuese normal, natural, espontáneo, relajado, funcional digamos. Muchas veces se había convertido en mi especialidad.
De ese modo, generaba situaciones como si....un poco por adaptarme en exceso, por los espejitos de colores que amaba coleccionar, por ser enamorada del amor, por caer en los mismos lugares de siempre, esos que ya conocía a la perfección.
El como si exigía de mi un cien por cien, porque a diferencia del "si" real, el "como si" implicaba tener un pleno manejo del "si" e implementar su más perfecta imitación. Lástima que las imitaciones siempre son más truchas que los productos de verdad, aburren y en general no duran tanto en el tiempo.
Estos días jugué mucho al como si.....me adapté, recibí, preparé y agarre haciendo de cuenta que todo podía fluir con maravillosa liviandad. Detras de mis sonrisas y el brillo de la adrenalina, se escondían las verdades que ninguno de los dos quería afrontar. Por mi parte era la distancia, la incertidumbre de fondo,esa falta de certezas que rodea mi vida y mis ganas de un poco más.
También jugar al "como si" me había traído de golpe, de un porrazo todos los recuerdos (casi en forma de deja vú) del mítico verano del 2009, donde el calor y un como si vacacional me exponía a mis más profundos movimientos. Esos movimientos estaban teñidos por los diferentes colores que adquiría mi vida en forma de dos, en especial ese temido gris, esa rutina que despejaba cualquier rastro de rubor y de prolijidad, en la limpieza compartida, en las elecciones compartidas, en ceder, esperar, acortar, decir, sonreir. En mi mente "como si" resultaba muy dificil poder entender en dos personas los ciclos permanentes de vida-muerte-vida-muerte. Por lo menos 72 horas había sido un plazo demasiado crucial, determinante, impactante y fuerte para lograrlo.
Para mis adentros, admiraba a aquellos que podían sostener el "si" con autenticidad, que realmente compraban el combo, que les gustaba, se adaptaban, quiénes seguían sonriendo en conjunto pese a los fracasos, a los cansancios, a los conflictos domésticos, económicos, del clima. Realmente eran un gran misterio para mi. Cuando mi "como si" luego de 72 horas se desmoronaba, en mi volvían esas preguntas que me rodeaban ¿Podré, querré en algún momento pasar al si ...dejar de hacer de cuenta "como si"? ¿Me bajaré en algún momento del escenario de comedia romántica para tal vez ser un poco espectadora y un poco protagonista de mi propia vida? ¿Me habré vuelto adicta al escenario, a una nueva obra todas los días, a escribir guiones, a montar escenas? No lo sé. Siempre yo contestaba que si, que quería bajarme de ahí, de esas tablas que yo misma armaba, de esas películas repletas de fantasias que se alimentaban de mis propias debilidades, de mi soledad, de cierta resignación, de expectativas muy altas, de lugares de comodidad, de historias truncas, decepciones, falta de generosidad, de egos, de viajes, nacimientos, muertes y nacimientos.
Mis 72 horas de "como si" me habían dejado mucho aprendizaje, en especial ese que se reconoce rápido y que se llama: ¡Qué boluda, me caí -otra vez más- con la misma piedra"!(y fui personalmente a colocarla)
Buena semana para todos!!!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada